La posibilidad de que exista vida extraterrestre, en contra de lo que pueda parecer, no entraña mucha dificultad si nos atenemos a dos cosas: la ciencia y el sentido común; sin olvidar, claro está, las personas y los sucesos. Vayamos por partes…
LA CIENCIA nos dice que nosotros los humanos vivimos en el planeta Tierra. A su vez, nuestro planeta se halla situado en un sistema solar: rota sobre su eje, orbita alrededor del Sol y, junto con todo el sistema solar, se desplaza alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. (no penséis que giramos alrededor del Sol en trayectorias casi circulares y ya está; eso no es verdad). Pero resulta que esta misma CIENCIA nos dice también que en nuestra galaxia hay, aproximadamente, entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas y se calcula que contiene al menos 100.000 millones de planetas. Y por si eso fuera poco, se ha llegado a estimar que en el UNIVERSO OBSERVABLE podría haber hasta DOS BILLONES de galaxias (sí, pone «B», de billones). Si tenemos en cuenta que, haciendo una media basta y simplona, por lo bajo, en cada galaxia hay una media de todas esas estrellas y esos planetas que hay en la nuestra… ¿verdad que se os acaban los dígitos en la máquina de calcular? Pues bien, después de esta clase de matemáticas del cosmos, la pregunta que debemos hacernos es muy sencilla, llena de lógica y sentido común: ¿TODA ESA CANTIDAD DE ESTRELLAS Y PLANETAS… SOLO PARA NOSOTROS LOS HUMANOS? Tamaña afirmación… no resiste el menor rigor del sentido común ni de la lógica.
Vida extraterrestre: ciencia, lógica y sentido común
Y siguiendo con el SENTIDO COMÚN y la LÓGICA, os presento otro razonamiento. Existen representaciones de figuras desde el Paleolítico que, por su aspecto, pueden perfectamente interpretarse como seres provistos de una especie de escafandra. Desde hace siglos existen dibujos, relatos y testimonios sobre fenómenos extraños y sobre la posible existencia de vida extraterrestre y, con la llegada de la fotografía y posteriormente del vídeo, comenzaron también a aparecer imágenes y grabaciones que han llegado hasta nuestros días. Pensemos que bastaría con que UNO de esos testimonios, UNA de esas fotografías o UNO de esos vídeos fuera cierto… para tener que dar el fenómeno como válido. Recapacitemos: ¿de verdad alguien puede creer que entre esos miles y miles (millones) de testimonios y relatos y, más recientemente, fotos y vídeos, no hay NINGUNO que sea cierto? Esa postura tampoco parece sostenerse cuando se le aplica el sentido común.
Y existe además algo que, a mi entender, no debería despreciarse con tanta facilidad: el testimonio humano. Podemos aceptar, por supuesto, que algunas personas mientan, exageren o interpreten erróneamente aquello que han vivido. Pero cuando los testimonios se cuentan por miles y proceden de épocas, culturas y lugares diferentes, considero demasiado sencillo despacharlos todos como falsedades o equivocaciones. ¿Demuestra cada testimonio, por sí solo, la existencia de seres extraterrestres? Cada uno por separado puede que suscite suspicacias. Pero el conjunto, todos ellos uno detrás de otro a lo largo de la historia de la humanidad, constituye, cuando menos, un fenómeno que merece ser estudiado sin prejuicios (yo tengo claro que constituyen una prueba de la existencia extraterrestre). Porque negar sistemáticamente aquello para lo que todavía no tenemos explicación tampoco me parece una postura especialmente científica.
De manera que, creo que a todas luces, es evidente que no estamos solos. Y no, todavía no he visto ninguna nave alienígena. Pero no me hace falta haberla visto para tener la certeza de que nos observan.
Y lo mismo… hasta sonríen.